TEJIENDO LAS PALABRAS

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Él, cada tarde a la misma hora, desde el otro lado de la barra, observaba, curioso y divertido, a aquella chica que escribía a lápiz, poesía en su cuaderno de cuadros dentro de su coche que siempre aparcaba delante del café “Al vent“; como la canción de Raimon “al vent, la cara al vent, el cor al vent, les mans al vent, els ulls al vent, al vent del món”, mientras escuchaba a la Oreja de Van Gogh.

Pobre chiquilla que mientras le escribía al amor, el amor iba escribiendo su propia historia.

Marzo 2018

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