La orquídea blanca

Juan Maggiani

Sentada en la sala, las flautas transversales comienzan a sonar, la ilusión enciende la luz del candil de cristales, llenando de colores el lugar. Colores que solo ella puede admirar. Los mosaicos de la pared brillan cual guirnaldas de oro y plata, vistiendo el lugar con un vestido de romanticismo.

Una tonada suave dibuja cinco parejas de bailarines, girando al unísono de la balada dentro de su cabeza. Abriendo paso entre filas, Roxana logra ver a su amado de ensueño. Parándose con dificultad, el piano oculta el chasquido de rodillas o el sufrir de su andar.

A pesar de los años, se ven jóvenes como el día en que se conocieron, en aquel baile de salón donde las orquídeas blancas adornaban su encuentro.

Aquel caballero la esperaba con el brazo izquierdo en el aire de frac oscuro, la elegancia del lugar. Tomados de la mano, la danza se centra en…

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