TEJIENDO LAS PALABRAS

Te anclaré a mis costillas y te amarraré a mi piel para así llevarte, como dice David Demaría, ” entre la piel y el alma”.

Y el alma subía y bajaba, intentando escapar de su celda de barrotes óseos. En su fuero interno no quería… Deseaba esa situación, esa postura acomodada. Aunque a decir verdad más bien anhelaba ser parte de ese entramado de piel y huesos porque aquello le hacía sentir que nunca estaría sola, que mientras estuviera encarnizadamente unida a él, siempre tendría un lugar cerca de su pétreo corazón.

Su corazón de piedra se iba transformando, perdiendo consistencia. Ella… Solo ella sería capaz de destrozar su coraza… Abrir de par en par su alma. Atraparle… Ser solo para ella.

Pero había algo oscuro en aquella minúscula y aparentemente insignificante gotita de agua que él desconocía. Esta, paciente, fue penetrando sus entrañas hasta que, al llegar el frío…

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