El ArtCa

Por Mar Martínez Leonard

Todo se había tornado gris en el Sector Oeste de la ciudad. No había nadie en sus avenidas, que ahora eran transitadas por un ser alado de proporción colosal con cabeza de león y patas de halcón, de sus fauces escapaban estentóreos rugidos. Este León Alado había robado los días del Sector Oeste, dejando a su gente atrapada en las tinieblas.

La pequeña Muriel deseaba fervientemente ver la luz del sol, si bien sólo divisaba oscuridad desde hacía ciento cincuenta días. Ahora era aprendiz de ángel, aunque eso de poco le servía. Con mucho miedo y precaución, Muriel se acercó a la ventana de su cuarto y rompió a llorar.

Pero, tras mirar afuera de nuevo, vio maravillada cómo sus lágrimas aumentaban de tamaño y se elevaban luego hasta el cielo para empapar las alas del León, que detenía su vuelo maléfico y caía desplomado sobre…

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