¡AL AGUA, PATOS!, di Manuel Echegaray 

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¡AL AGUA, PATOS!, di Manuel Echegaray 

Detestaba bañarse porque tenía frío en las mañanas, flojera durante el día y sueño cuando llegaba la noche; siempre que lo obligaban a hacerlo, se metía en el baño, cerraba con seguro, luego de unos instantes corría la cortina de plástico de la ducha y abría el caño para que el agua se esparciera y el sonido les dijera, si estaban escuchando, que estaba tomando el baño. 

Luego de un rato, se mojaba bien el cabello y las orejas, cerraba la llave y se restregaba con la toalla el cuerpo y la cabeza; se ponía las zapatillas y envuelto en la toalla, con el cabello húmedo y las orejas goteando, corría hasta su cuarto, dejando cerrada la puerta del baño;  antes, había tenido el cuidado de esparcir un poquito de agua por el suelo y mojar bien el jabón para completar el escenario post baño.  Continua a leggere “¡AL AGUA, PATOS!, di Manuel Echegaray “

SEMILLAS, di MANUEL ECHEGARAY

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SEMILLAS, di MANUEL ECHEGARAY

Miró las bolsitas de semillas y le pareció increíble que allí hubiera miles de flores; pensó que Alguien, alguna vez, había tenido una con semillas de seres humanos y las había puesto sobre la buena Tierra para que florecieran y dieran fruto… 

Pensó también en las semillas que nunca darían una flor y que lo mismo tal vez habría pasado con las semillas de seres humanos; las primeras se perderían, pero a las otras quizá el viento las llevó hasta las estrellas…

Imagen: www.semillaselcamino.com

MANUEL ECHEGARAY.

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EL ESPEJO Y LAS NUBES, di Manuel Echegaray

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EL ESPEJO Y LAS NUBES, di MANUEL ECHEGARAY

Los días pasaban como nubes y cada vez que se miraba al espejo tenía menos cabello y el que le quedaba iba raleando; se estaba haciendo viejo, pero lo único que lo traía a la realidad de sus años era esa lámina de vidrio cubierta de azogue que tenía sobre el lavabo del baño.

Una mañana, al ir a mirarse la cara y lavarse los dientes, el espejo estaba roto y esparcido en pedazos sobre el suelo y el lavabo; lo tomó como una señal y decidió no cumplir más años o que no le importara: no compraría otro espejo, se afeitaría al tacto y tendría la edad que quisiera.

Barrió los restos, los echó a la basura y miró por la ventana: era curioso, pero no había ni

una nube en el cielo.

MANUEL ECHEGARAY.

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